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VIII. El Arlequín: El favorito del público

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VIII. El Arlequín: El favorito del público Tuvieron que pasar cerca de dos décadas para que apareciera un personaje de la Resistencia que resultara del gusto del populacho. No estaba fácil porque el Tratado tenía un velo de seriedad que ya trascendía a las personas, que son las que deberían estar dotadas de ese atributo. La seriedad ya había permeado hasta las profesiones, oficios, plantas, comidas, la medicina y lo más insólito, el clima! Si ya hasta los días se configuraban con neutralidad entre la mañana y la noche.  La instrucción máxima del Alto Canciller, de evitar a toda maldita costa que existiera eventos que perturbaran la paz mental de los ciudadanos, permitió un desarrollo tecnológico ad hoc. Los avances climatológicos hicieron del mundo una constante de condiciones ambientales ideales, y en cada territorio del planeta se podía ejecutar cualquier actividad sin verse perturbado por las inclemencias del clima. Ya no había frío ni calors, ni lluvia odiosa ni sequías bastard...

IX. Interludio: Pre presentación del Trickster

Llegado cierto punto en tu cuentito, toca revisar los manuales de elaboración de historias que llevan años juntando polvo en las bibliotecas públicas, y que algún youtuber gentil se dio el trabajo de llevar a videítos cortos para que uno pueda digerir la info más rápido. La presentación de los personajes va bien, pero te queda la mitad aún, y son sólo los protagónicos, o sea q vamos lento. Uno de los manuales dice que debes incorporar diálogos, algún conflicto fuerte y (siempre se sugiere, hasta en los chistes coshinos de Don Cárter) meterle una historia diamors. Entonces, para hacerle caso a los expertos, vamos a incluir en la historia del Tratado cada una de estas 3 recomendaciones canónicas. Por ejemplo, cuando toque presentar al Arlequín, que por razones desconocidas es uno de los soldaditos más populares de esta distopía, o al menos uno de los que más quiere la gente, le vamos a chantar así nomás, sin aviso previo, un antagonista o némesis o personaje qlo desagradable que vas a od...

VI. El Payaso: A cargo del trabajo sucio

En los pasillos de los ministerios, el Payaso era una hormiga trabajadora de la Resistencia. Su cargo oficial, según el decreto 194 del Tratado, era el de Operador de Residuos de Ineficiencia, lo que en chileno significaba q le tocaba limpiar los baños y recoger la basura. Llevaba un mameluco manchado de desinfectante barato, ese q huele a hospital y a culpa (?), y andaba pa todos lados con un balde metálico que chillaba como violín inexperto cada vez que la rueda izquierda decidía trabarse. La gente lo despreciaba con una elegancia técnica. Al cruzarse con él, los funcionarios se rascaban alguna parte del cuerpo o miraban sus teléfonos con una fijeza antinatural, como si el simple hecho de percibir la presencia del Payaso pudiera contagiarles esa insoportable levedad q emanaba de sus poros. Sin embargo, el tipo no se ofendía, sabía q su trabajo era la base de de la Resistencia, y simplemente continuaba barriendo con una parsimonia q parecía militar. Su mística no residía en el desafío...

VII. El Clown: A cargo del germen de la imperfección y la rehabilitación

Porque claro, cuando llevas décadas programado para ser un engranaje perfecto, donde tropezarse con el cable de la impresora era considerado un acto de sabotaje industrial o un desperfecto técnico que ameritaba despido, mandarte un cagazo te generaba un colapso mental brígido. La gente pedía asistencia psiquiátrica si derramaba una gota de café sobre el escritorio o si se exponía ligeramente al ridículo. El Clown no te contaba chistes, porque para eso estaban los Juglares con sus pendrives clandestinos, ni te enredaba con literatura cuántica como el Jester. El Clown trabajaba exclusivamente con la vulnerabilidad. Era un prevencionista de riesgos del alma, pero al revés, su pega era enseñarte a fracasar con gracia. Su método principal era lo que en el Hysteria Inn denominaron como "Terapia de Exposición". Imagínate una sala de rehabilitación paaavre, forrada entera en cajas de huevos. El paciente entraba tiritando, con la cara rígida y el Clown, camuflado con el uniforme de un...

V. El Loco: A cargo de la paradoja del sistema

El Loco era el único habitante libre del Tratado; no tenía prohibido reír como los demás. Esto se debía a que el sistema lo veía como un equipo averiado. Gracias a ese vacío legal, se volvió el guardián de la realidad. Mientras la gente "normal" se apagaba en su seriedad, él recorría las calles gritando verdades matemáticas mezcladas con bromas extrañas (delirio mesiánico le decían al principio). Era el único capaz de denunciar que el sistema fallaba o que el Alto Canciller no era más que un programa incapaz de notar sus propios errores. Se reconoció que lo que antes el Ministerio de la Conformidad llamaba "falla de procesamiento" o locura, era en realidad una variante necesaria. Lo que los manuales antiguos etiquetaban como Trastorno del Espectro Autista (TEA), evolucionó al concepto de Condición del Espectro Autista (CEA). Se entendió como un sistema operativo distinto y muy preciso, que no se dejaba engañar por las normas sociales impuestas. Mientras las personas...

IV. El Jester: El Arquitecto del Cringe Cuántico

Para entender la onda del Jester, primero hay que entender cómo funcionaba la cabeza de la humanidad bajo el Tratado de 2032. En esos años oscuros, el lenguaje binario era el rey indiscutido; una dictadura de ceros y unos donde todo era eficiente, directo y sin dobleces. O eras productivo o eras un estorbo. De izquierda o de derecha. Rosado o celeste, y así hasta el infinitum. Pero el Jester, que andaba infiltrado hasta el cuello como asesor de imagen de los altos mandos, sabía que el estilo binario era frágil frente a lo incomprensible. Y aquí es donde entra la joya  de la resistencia: El Lenguaje Cuántico (que también es Cuático, pa que nos vamos a poner humildes). ¿Qué chucha es el lenguaje cuántico? Olvídate de los computadores por un segundo y piensa en el Gato de Schrödinger. En la física, una partícula puede estar en dos estados contradictorios al mismo tiempo (superposición) hasta que alguien la observa. El Jester y los eruditos del Hysteria Inn lograron aplicar este princi...

III. El Juglar: A cargo de rescatar el lenguaje universal

Mientras el mundo se comunicaba mediante protocolos binarios de eficiencia, y donde los unos y ceros (que constituían el nuevo lenguaje universal) habían empezado a flaquear como herramienta única de comunicación, el Juglar recuperó la tradición oral. Estos wachos eran nómades que transportaban la base de datos de los chistes clásicos pero codificados en baladas de apariencia jocosa. En este punto de la historia, el Sinestesiador fue introducido como invento  frente a la dictadura del  Tratado de la Seriedad Absoluta de 2032, el lenguaje verbal era insuficiente para romper el adormecimiento del protocolo binario, y mucho ayudó la aparición de lenguaje cuántico, que por esos días ya dejaba de sonar como una herramienta incomprensible por cualquier hijo de vecino, pero esto viene en otro capítulo, cuando introduzcamos a los Jesters en esta historia.  Los Juglares diseñaron y ensamblaron los sinestesiadores clandestinos, unos dispositivos capaces de forzar al sistema neuroló...