VI. El Payaso: A cargo del trabajo sucio

En los pasillos de los ministerios, el Payaso era una hormiga trabajadora de la Resistencia. Su cargo oficial, según el decreto 194 del Tratado, era el de Operador de Residuos de Ineficiencia, lo que en chileno significaba q le tocaba limpiar los baños y recoger la basura. Llevaba un mameluco manchado de desinfectante barato, ese q huele a hospital y a culpa (?), y andaba pa todos lados con un balde metálico que chillaba como violín inexperto cada vez que la rueda izquierda decidía trabarse.

La gente lo despreciaba con una elegancia técnica. Al cruzarse con él, los funcionarios se rascaban alguna parte del cuerpo o miraban sus teléfonos con una fijeza antinatural, como si el simple hecho de percibir la presencia del Payaso pudiera contagiarles esa insoportable levedad q emanaba de sus poros. Sin embargo, el tipo no se ofendía, sabía q su trabajo era la base de de la Resistencia, y simplemente continuaba barriendo con una parsimonia q parecía militar.

Su mística no residía en el desafío abierto, sino en la ternura con la que rescataba de la basura los objetos prohibidos. En su bolsillo, oculto abajito del forro del mameluco, iba echando tapas de lápices mordidas, o pañuelos llenos de sudor, o bolsitas herméticas donde los trabajadores guardaban sus productos de SOS. Todas estas eran señales inequívocas de q, bajo la máscara de mármol de los trabajadores, todavía palpitaba una ansiedad humana y desprolija que el Tratado no había logrado calcificar del todo.

De esta forma, la Resistencia iba registrando a los q mostraban alertas de inquietud frente al Tratado, para monitorearlos prudentemente y luego hacerlos pasar por una serie de filtros, cada uno más chistoso qel anterior, hasta dejarlos seleccionados como futuros soldaditos (puede encontrarse el protocolo de admisión en el archivo adjunto).

Nuestro Payasito iba marcando los puestos de trabajo de estos nerviosos trabajadores con una naricita roja en alguna parte bien escondida, para que no pudiera ser detectada por las cámaras de vigilancia. Así, una nariz roja en un mesón era la señal de q la Resistencia reclamaba ese territorio, como zapatillas colgando en los cables eléctricos de los barrios latinos. 

A los pocos días iniciaba la operación del Clown, otro soldado más y q por puro alcance de nombre se llamaba iwal qel Payaso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

V. El Loco: A cargo de la paradoja del sistema

VIII. El Arlequín: El favorito del público

IX. Interludio: Pre presentación del Trickster