IX. Interludio: Pre presentación del Trickster
Llegado cierto punto en tu cuentito, toca revisar los manuales de elaboración de historias que llevan años juntando polvo en las bibliotecas públicas, y que algún youtuber gentil se dio el trabajo de llevar a videítos cortos para que uno pueda digerir la info más rápido.
La presentación de los personajes va bien, pero te queda la mitad aún, y son sólo los protagónicos, o sea q vamos lento. Uno de los manuales dice que debes incorporar diálogos, algún conflicto fuerte y (siempre se sugiere, hasta en los chistes coshinos de Don Cárter) meterle una historia diamors.
Entonces, para hacerle caso a los expertos, vamos a incluir en la historia del Tratado cada una de estas 3 recomendaciones canónicas. Por ejemplo, cuando toque presentar al Arlequín, que por razones desconocidas es uno de los soldaditos más populares de esta distopía, o al menos uno de los que más quiere la gente, le vamos a chantar así nomás, sin aviso previo, un antagonista o némesis o personaje qlo desagradable que vas a odiar, pq si está bien escrito, con cada aparición del wn te deberían dar ganas de golpear la pantalla.
El autor ya eligió al Trickster para estas escenas, de modo q aparezca olímpicamente como el némesis del Arlequín, el casting no fue difícil, de los que iban quedando: Wag, Albardán, Fool o Zany, el Trickster tiende a ser el más tramposo de todos los bromistas, y como tramposo, es fácil achacarle a él todos los males de la historia.
Los manuales recalcan siempre que al lector le da paz que el protagonista sea bueno y bonito, y que el antagonista sea malo y feo, porque si mezclas las cualidades, corres el riesgo de terminar escribiendo una historia poco vendible, y ante todo difícil de digerir, y pa andar consumiendo literatura indigerible ya a nadie le queda tiempo ni ganas ni energía.
Entonces partiríamos con un diálogo, luego claro, de presentar al Arlequín, que se zarpa con sus bromas matemáticas, químicas y físicas, porque ese soldadito de la Resistencia tenía la manía de meterse en la pata de los caballos y andaba haciendo bromas ahí donde las cosas son absolutas. Pero con la sutil precaución de darle complejidad pa parecer q hablas con propiedad de algo. Decir cosas como "el Arlequín sabía integrar derivadas o elevar logaritmos" permite darte una ventaja cuando inventas la historia, pq son tautologías (otra palabra en desuso y q le sube como 3 rayitas a tu altanería, cosa q el público detesta) matemáticas q nadie querría debatir y q ponen a un personaje en un contexto de especialista avezado en su weá.
Y ya por último, si alguien se dio la paja de seguir leyendo, pq agreguémosle que a estas alturas ya nadie tiene necesidad de entender sobre estas ciencias exactas, y mientras lo confirme la máquina, tamos daos, así q si algún lector siguió leyendo tu historia iwal no más, le dejamos a él el comodín de la interpretación libre, o para no ser tan charcha, la licencia creativa del autorrelleno, algo que los manuales documentan como el artilugio más mágico en la creación de historias, pq si el texto no te cuenta toda la pulenta, si te deja con suspensos o arcos abiertos, te va a tocar a tí, lector, rellenar con tu propia imaginación (y, tal como dicen los expertos, las historias más recordadas son esas q por alguna razón llevan a caleta de gente a imaginar weás parecidas, o dicho en pretencioso, las mejores historias resuenan, se quedan dando vueltas en tu cabecita y se empiezan a fundir con tu propio penseque).
Con toda esta info en la juguera, le mandamos entonces. Copiar/Pegar y directo al chatbot pa q la IA haga lo suyo. A ver qué sale washo!
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